Anatomía básica del cabello
- 27 jul 2020
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 26 abr 2022

Desde el momento en que empecé a estudiar el cabello, me enamoré de él😊 me sorprendió su complejidad y el significado que puede tener para las personas; y definitivamente se convirtió en mi pasión. Decidí entonces que quería compartir con el mundo una visión diferente sobre el cabello enfocada en la salud capilar, en despertar la sensibilidad por estas fibras de queratina que resaltan los rasgos del rostro, que nos facilitan la comunicación con los otros y que para muchas personas es fuente de su confianza, seguridad, personalidad y autoestima, por eso sus alteraciones son una dura prueba en la vida diaria.
Conocer el cabello a profundidad nos permite comprender por qué el cabello ha sido objeto de inspiración y atención desde los orígenes del ser humano. Hoy en este post te invito para que juntos nos sumerjamos en el maravilloso mundo del cabello.
¿Qué es el Cabello?
El cabello es un anexo de la piel, formado principalmente por queratina y constituido por aquello que vemos, la fibra capilar, y por lo que no podemos ver, la raíz que se siembra dentro de un folículo adherido a la papila dérmica para recibir de los vasos sanguíneos, las sustancias y nutrientes necesarios para garantizar el equilibrio y crecimiento constante del cabello.
Se cree que el cabello tiene dos funciones principales, una de protección contra los golpes, el frío y la agresión de los rayos UV y otra estética como el accesorio más importante para resaltar los rasgos del rostro y expresar nuestra personalidad.
¿Cuáles son las partes más importantes del cabello?
- La Raíz: Se localiza bajo la dermis, es aquí donde se genera y reproduce el cabello.
- Folículo capilar: Es una pequeña bolsa que alberga el bulbo capilar, el cual recibe todos los nutrientes a través de los vasos sanguíneos para el buen funcionamiento del cabello y el desarrollo de características como: la estructura, pigmentación, resistencia, flexibilidad y textura.
- Glándulas sebáceas: Producen una sustancia grasa, esencial para mantener la lubricación normal del cabello y la piel, cualquier alteración en su funcionamiento, causa trastornos como cabello seco o cabello graso y en casos patológicos alopecia.
- El músculo erector: Es un pequeño músculo liso adherido al folículo. La contractura de este músculo hace que el cabello se mantenga erguido o “se ponga de punta” cuando tenemos frío o emociones fuertes.
- El tallo piloso: es la estructura más grande del cabello y sobresale de la superficie de la piel, está compuesta principalmente por queratina, en cuya formación intervienen los aminoácidos. De afuera hacia adentro está compuesto por:
La Cutícula: Es la capa más superficial de la fibra, formada por células planas superpuestas y sin pigmento; su principal función es proteger el cabello de agresiones químicas y del ambiente. Su integridad proporciona brillo y suavidad.
La Corteza o Córtex: Compuesta por láminas de células cilíndricas firmemente adheridas entre sí ubicadas entre la cutícula y la médula. Provee la mayor parte de fuerza y elasticidad del cabello y es aquí donde se generan los cambios de forma.
La Médula: Es el eje del cabello, también denominado “canal medular”, no se le conoce ningún tipo de actividad decisiva en el desarrollo del cabello y en algunos cabellos no está presente, sobre todo los que son muy finos.

¿Por qué tiene diferentes formas el cabello?
La forma del pelo está determinada por la forma y posición del folículo capilar, que a su vez determina la manera en que el tallo capilar emerge de la piel; en posición vertical dará cabellos lisos, y en posición oblicua o curvada cabellos ondulados y cuando crece en un ángulo agudo casi pegado a la piel, el cabello es crespo.
¿Por qué puede cambiar de forma el cabello?
El cabello tiene la capacidad de cambiar porque su estructura química reacciona con el agua, el calor, los cambios de pH y el estiramiento. Los productos que se utilizan en las peluquerías para cambiar la forma del cabello como: keratinas, alisados o permanentes, manipulan la estructura química del cabello en mayor o menor grado, con resultados de cambio de forma temporal o permanente. Los cambios permanentes sólo pueden eliminarse cortando el cabello.
¿Cuál es la química del cabello?
La composición química del cabello fundamentalmente es: Carbono, Oxígeno, Nitrógeno, Hidrógeno y Azufre, elementos que se organizan en cadenas de aminoácidos para estructurar las proteínas que son la base principal en la formación del cabello, adicional hay otros componentes como; el agua, los lípidos (ácidos grasos y ésteres) y los minerales (hierro, cobre, magnesio, etc.)
La principal proteína de la estructura del cabello es la queratina, proteína fibrosa rica en azufre y resistente al agua, formada por fibrillas de aminoácidos ligados por una serie de enlaces químicos que se ven afectados cuando aplicamos diferentes productos en la peluquería. Hay tres tipos de enlaces:
- Puentes Disulfuro: Son muy fuertes y conservan la memoria del cabello, sólo se rompe o alteran con algunos productos químicos alcalinos.
- Puentes Salinos: Se pueden romper temporalmente con agua y con ácidos, y permitir que el cabello tome una forma específica al secar con secador.
- Puentes de Hidrógeno: Similares a los puentes salinos, pero más débiles, existen en gran cantidad en el cabello. Los productos químicos débiles y el agua los rompen para generar cambios de forma temporal.
Las propiedades del cabello

Las características individuales de cada cabello y su antepasado químico, determinan la manera como se comporta y reacciona el cabello frente a los procesos físicos, químicos y mecánicos. La forma como el cabello luce todos los días depende de éstas cualidades:
- Diámetro: El cabello puede ser grueso, mediano o fino. Como regla general, cuanto más fino es el cabello más rápido es su reacción a las tinturas y tratamientos químicos, pero los cabellos gruesos son más permeables, pero más resistentes.
- Elasticidad: Es la capacidad que tiene el cabello de estirarse más allá de su largo original y volver al mismo estado sin alterarse. Esta cualidad es alterada por el sol, el agua, calor excesivo y tratamientos químicos, haciéndolo frágil y menos resistente.
- La resistencia: Mide la fuerza del cabello y la capacidad de soportar tracciones muy elevadas sin quebrarse. Generalmente entre más sano se encuentre el cabello más resistencia crea a las agresiones externas.
- Porosidad: Es la capacidad que tiene el cabello de absorber humedad u otras sustancias externas a través de la cutícula. Una porosidad alta se encuentra en cabellos deshidratados, alisados, con decoloración, uso de plancha, el blower, etc.
- Color: El color del cabello ya sea natural o cosmético nos permite determinar posibles reacciones a los diferentes tratamientos a los que se somete en la peluquería. Entre más claro se encuentre el cabello, más sensible se considera al calor y al ambiente.
Tipos de cabello

La genética determina el tipo y la textura de nuestro cabello, pero en los últimos años hemos descubierto que factores como: los niveles hormonales, los medicamentos, el estrés o la ausencia de determinados elementos nutritivos en la alimentación, pueden influir para determinar las características capilares de cada persona, con diversas características y reacciones.
- Cuero cabelludo graso: Es la excesiva secreción de la glándula sebácea, que se descarga en el folículo y se excreta en el cuero cabelludo, que por genética o desequilibrios hormonales y en combinación con los microorganismos existentes, puede generar seborrea. Aún se desconocen sustancias activas cosméticas que inhiban la producción de grasa; por lo tanto, el principal tratamiento, es una limpieza adecuada y regular, para evitar la pérdida de cabello por exacerbación.
- Cuero cabelludo seco: Esta es una condición muy frecuente cuando se desequilibra el manto de protección natural del cuero cabelludo, esto permite que sustancias nocivas penetren y alteren la regeneración natural de la piel. Algunos factores que lo generan pueden ser: la edad, estrés, genética, cambios hormonales, dieta deficiente, algunos medicamentos, mal uso cosmético.
- Cabello seco y maltratado: El cabello se seca, se deshidrata y se vuelve quebradizo como resultado de la falta de grasa. Muchas veces la sequedad del pelo se debe a un cepillado excesivo o agresivo, tratamientos químicos, condiciones externas, los rayos UV, agua de mar, cloro o al uso de productos irritantes. Es importante el uso de tratamientos nutritivos e hidratantes que le devuelvan al cabello la elasticidad.
- Cabello rizado: Por su compleja estructura requiere un cuidado especial para lucir hidratado y definido. Su naturaleza es de aspecto mate y desvitalizado, ya que es difícil que el sebo logre lubricarlo y puede resultar seco y difícil de manejar, muchas veces hasta formar un encrespado indomable.
- Cabello fino o delgado: Es un cabello de difícil manejo ya que su estructura fina lo hace complejo para determinar el tratamiento preciso. Requiere un mayor cuidado porque es sensible a los químicos y a las agresiones ambientales, además tiende a ser graso y de puntas secas. Requiere hidratación de medios a puntas.
- Cabello afro: Suele ser seco, lo cual lo hace propenso a romperse y dañarse con mayor facilidad. La mayoría de cabellos “afro” están alisados y requieren un cuidado y tratamiento a base de proteínas para equilibrar el tallo capilar.
- Cabello tinturado: Aplicar color al cabello puede mejorar su apariencia, pero someterlo a un exceso de procesos químicos altera el equilibrio de la cutícula y puede volverse seco, quebradizo y con tendencia a romperse. Es ideal usar acondicionadores que equilibren la humedad, protejan el cabello y alarguen la duración del color.
Conclusión
El cabello es fascinante, tan lleno de complejidades como nosotros mismos, sus características individuales merecen un trato particular y personalizado para descubrir sus necesidades y la manera más efectiva de compensarlas a través de los productos cosméticos para conseguir un equilibrio entre la salud y la belleza capilar.
Angela Messa
Tricóloga y Especialista en Salud Capilar






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